OCAÑA ¿CIUDAD MODERNA O CIUDAD COLONIAL?


Ocaña fue fundada el 14 de diciembre de 1570 por Francisco Fernández de Contreras, desde sus inicios fue concebida como ciudad colonial y su arquitectura era una réplica de las ciudades españolas. Nuestra ciudad es hoy en día, reconocida por los monumentos históricos que aún se conservan entre ellos la Columna de la Libertad de los Esclavos, el Templo de San Agustín, la Iglesia de Jesús Cautivo, Monumento la Santa Cruz, Cristo Rey; además cuenta con una gran cantidad de bienes patrimoniales materiales e inmateriales, dos museos históricos la Gran Convención y Antón García de Bonilla, propiedad del Ministerio de Cultura.

Estos lugares han sido partícipes de la historia de los ocañeros debido a las leyendas y tradiciones que demuestran la riqueza cultural que esconden sus calles retorcidas, techos rojos y descoloridos, los viejos portones y ventanales que han perdurado con el transcurso de los años. Ocaña fue una de las primeras ciudades que le cupo en suerte recibir al Libertador Simón Bolívar (1813) cuando se iniciaban en la Nueva Granada las campañas libertadoras; ocupa igualmente un sitio preferente por haber sido Capital de la República (15 de abril de 1824) y por ser escogida para la reunión de la Gran Convención en 1828.

En 1711, según la crónica terrígena y los documentos oficiales, se produce el milagro de la aparición de la Virgen María bajo la advocación de Torcoroma, hecho que convirtió a Ocaña en uno de los santuarios marianos más importantes del país.
Desde esta perspectiva nuestra ciudad guarda en cada rincón un legado cultural que hace parte de nuestra identidad, pero por el afán de una ciudad en desarrollo que mantiene su vieja vocación comercial en sus años de existencia; está cambiando abruptamente la tradición por una ciudad moderna que se abre paso sobre la modificación de la arquitectura colonial protegida por el Acuerdo 06 de 2006, donde el Concejo Municipal de Ocaña, reformó el Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT), en el cual se hace la declaratoria oficial del Centro Histórico de Ocaña. Dicha disposición, que se constituye en la norma legal urbanística municipal.

En 1963 cuando se producen las primeras invasiones a predios urbanos, se inicia también la destrucción de inmuebles con tipologías importantes a nivel de la arquitectura tradicional de mediados del siglo XIX y comienzos del siglo XX debido, entre otros factores, a la inoperancia de la planificación municipal y al poco interés del ciudadano ocañero por conservar su historia y patrimonio. Caso contrario se encuentra en el sector rural, donde mantienen buena parte de la arquitectura tradicional los corregimientos de Otaré, Pueblo Nuevo, Aguas Claras, la Ermita y Buenavista.
Algunos sectores antiguos de la ciudad, deben recibir tratamiento de conservación en especial los barrios El Palomar, Llano de Echávez y El Uvito, que deberían hacer parte del Centro Histórico de Ocaña.

Nuestro deseo de ver a Ocaña convertida en una ciudad moderna puede causar una ruptura con nuestras raíces, nuestra memoria y sepultar la identidad cultural que nos ha caracterizado; es lamentable como en otras regiones del país explotan el potencial turístico gracias a la preservación, cuidado y conservación del patrimonio cultural de la Nación. Es fascinante visitar lugares como Villa de Leyva, la Ciudad Amurallada en Cartagena, Mompos, etc., y nuestra querida Ocaña cada vez más se pierde en el infinito lugar de la memoria donde solo a través de fotografías vamos a poder recordar la ciudad colonial que fue y la que por el desinterés se pierde en el día a día. Aquella que según los relatos de nuestros abuelos visito Bolívar, recorrió el Cable Aéreo y cuya expresión resumida será conmemorada con el Desfile de los Genitores.

La ciudad no dice su pasado, lo contiene escrito en los ángulos de sus calles, en las rejas de sus ventanas, en los pasamanos de sus escaleras, en la bancas de sus plazas.
No hay ciudad sin historia pero tampoco habría historia sin ciudad, ya que esta es como una memoria edificada que conserva y narra la trayectoria de la sociedad humana desde su primer impulso hasta el hombre en comunidad. La destrucción de la ciudad, de sus espacios y sus signos es consecuencia entonces, de una sociedad amnésica que se destruye a sí misma.

CARICATURA DE OPINIÓN “Ocaña ¿ciudad moderna o ciudad colonial?

Caricatura Ocaña
Caricatura Ocaña