Reflexiones de Comunicación


La persona que aspira a ser periodista debe nacer con tres “ces”: Curiosidad, Creatividad y Compasión.

Sin Curiosidad, no sabrá indagar, cuestionar, retar.

Sin Creatividad, no podrá comunicar con efectividad y originalidad.

Sin Compasión, perderá de vista el aspecto humano de las noticias y los intereses vitales de sus lectores, televidentes o radioescuchas.

El buen periodista es metódico, cuidadoso, pero agresivo cuando tiene que serlo.

El buen periodista se autoevalúa constantemente para estar consciente de sus posibles prejuicios o nociones preconcebidas.

El buen periodista vive en estado de alerta sabiendo que, si baja la guardia o se descuida, puede cometer un error que puede tener un impacto nocivo enorme.

Estoy seguro de que, a la larga, la calidad vale más que el amarillismo, sensacionalismo u oportunismo.

CHRISTOPHER CROMMETT Vicepresidente principal de CNN en español

Entrevista realizada para el Boletín de Periodismo.com Nº 50, de abril de 2002

Segunda parte

El periodismo se debate hoy entre cinco caminos, emergidos de la metáfora canina:

a) perros falderos: asumir una actitud de subordinación, dependencia, lambisconería y tibia o nula crítica con el afán de ganarse el beneplácito del dueño del poder y, por ende, paladear la chuleta publicitaria;

b) perros cirqueros
: privilegiar los criterios del entretenimiento o las maromas de la espectacularización desmesurada para sorprender y así elevar ratings y tirajes, aun a costa del riesgo de la trivialización;

c) perros de ataque: irse al pescuezo de los actores públicos a la menor provocación, erigiéndose como incuestionables fiscales a ultranza;

d) perros de vigilancia: desarrollar una acuciosa tarea de supervisión del entramado sociopolítico a fin de custodiar o hacer valer, públicamente, el respeto de libertades y derechos ciudadanos;

e) perros lazarillos: hacer ver y aportar luz a quienes necesitan orientación en su andar cotidiano para elevar su nivel de vida.

Omar Raúl Martínez

Entrevista realizada para el Boletín de Periodismo.com Nº 58 Publicado en diciembre de 2002

¿QUÉ ES SER PERIODISTA PARA MÍ?

1. Buscar en un tema hasta encontrar el filón, liberar la energía que me hace aparecer ideas y sentir el deseo imparable de decirlas.

2. Armar diálogo con muchísima gente que no conozco pero que está dándole vueltas a las mismos problemas que yo.

3. Llevar a la filosofía a un nivel de intercambio útil, sacarla de los problemas relativos a la esencia (es decir de la nada en la que hace la plancha) y ponerla a valer en torno a los temas y problemas que nos interesan.

4. Vivir la excitación de intervenir en la discusión pública, siendo muchas veces portador de ideas raras, poco frecuentes, provocadoras de la discusión, y luego participar en esa discusión lo más libremente posible.

5. Quedarme con la sensación de que tal vez dije demasiado, que me puse excesivamente en evidencia y que más me hubiera valido ser más discreto y cuidar las conveniencias.

6. Preparar ideas, antes de ir a la tele (a que me hagan una entrevista o a participar en los programas en los que trabajo), escribirlas y reescribirlas hasta lograr una serie de frases sencillas, interesantes, claras, directas.

7. Sentir la satisfacción de que otros me elogien o agradezcan el haber logrado alguna de estas expresiones a las que sienten representativas de su visión.

8. Ser filósofo tiene algo básico en común con ser periodista: la búsqueda de la realidad, de la verdad o de los hechos. El periodista está pegado a esos hechos, pero sabe también lo elusivos que estos pueden resultar, y se plantea constantemente el tema de la perspectiva: de entre todas las versiones ¿cuáles son los hechos? El filósofo, por su trabajo, mira la generalidad, la realidad en su conjunto, pero no escapa a la dificultad. De todas maneras no creo que, ni en un caso ni en el otro, sea imposible determinar una verdad, pero esta aparece cuando uno llega a decir lo que uno cree, lo que uno ve, lo que uno quiere.

9. El periodismo no debería ser definido con estrictez (nada debería serlo), sino más bien usada su amplitud para hacer caber distintas versiones y para jugar con el movimiento de las distintas miradas y aplicaciones. Cada uno tiene que proyectar su forma de ser en su trabajo, cualquiera sea el trabajo, y más que apelar a una forma previamente definida tratar de encontrar la versión propia de las cosas.

10. Se puede pensar en una definición de cada profesión en función de la patología (la enfermedad) que lo determina. Para ser filósofo hay que estar un poco deprimido, tomar distancia de todo, ser escéptico respecto de cualquier cosa y escudarse en esa actitud para evitar tomar partido por algo.

Para ser periodista hay que tener una debilidad básica, ocultarse en los hechos, cultivar el sentido común, sobarle el lomo a la opinión pública. Si uno quiere hacer bien cualquiera de las dos cosas debe curarse, al menos un poco.

Un filósofo tiene que aprender a estar contento, a querer la vida y a querer algo en la vida. Un periodista tiene que aprender a tener una visión propia, a superar la descripción de los hechos, o decidirse a aceptar que no hay definición de los hechos sin un querer respecto de ellos.

Publicado en mayo de 2005 en el Boletín de Periodismo.com Nº 86 por Alejandro Rozitchner.

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